Pasos profesionales para un exmisionero

En los Servicios de Recursos de Empleo SUD (LDS Jobs) te ayudaremos a obtener un empleo remunerado a través de la formación académica y la red de contactos con empresas locales.

El regreso a casa después de la misión es el comienzo de una nueva y apasionante etapa de tu vida. Es posible que tus próximos pasos incluyan la búsqueda de empleo o la obtención de más formación académica, así que esta etapa constituirá una época dinámica de exploración profesional. Aunque es posible que sientas incertidumbre, debes saber que tus experiencias y tu servicio misional te han preparado para las decisiones que tienes por delante. Al iniciar tu camino para desarrollar una carrera profesional, ten en cuenta las sugerencias siguientes.

Mantén el ímpetu

Como misionero, la administración de tu tiempo te ayudó a fijar citas y a cumplir con ellas, a estudiar bien y a establecer buenos hábitos. Para un exmisionero resulta tentador considerar el regreso a casa como unas vacaciones o un largo período de descanso, pero eso te podría hacer caer en una peligrosa trampa, que puede derivar en la pérdida de oportunidades y en la reaparición de malas costumbres. Evita esta actitud complaciente viviendo continuamente de acuerdo con un horario estructurado y planificado, tal como hacías en la misión. Sigue utilizando una agenda, en papel o en formato digital, que te permita controlar tus actividades diarias y utilizar eficazmente el tiempo.

Elabora un plan profesional

Cuando estés a punto de finalizar el servicio misional, o al volver a casa, dedica tiempo a elaborar un plan profesional, un conjunto de metas y acciones que te conducirán a tu objetivo profesional a largo plazo. Además de incluir estas metas, tu plan profesional también debe centrarse en tus necesidades, tus recursos y tu plan de acción. Pide ayuda para trazar tu plan profesional a una persona de confianza (por ejemplo, tu obispo, el presidente del cuórum de élderes, la presidenta de la Sociedad de Socorro o el especialista en empleo de barrio) y comparte tus metas con tus padres u otros familiares que te ayuden a seguir motivado. También puedes crear un perfil en línea en LDSJobs.org y planificar una sesión de asesoramiento individual con los misioneros de empleo del Centro de Recursos de Empleo SUD o del centro de autosuficiencia más cercano. Ellos pueden ayudarte a elaborar un plan profesional y a ponerte en contacto con otros recursos disponibles.

Cuando elabores un plan profesional, fija metas a corto y largo plazo, de forma similar a las metas diarias y semanales que fijabas en la misión. Por ejemplo, una meta a largo plazo podría ser comenzar una carrera profesional como electricista, pero, ¿qué necesitarás para llegar a ese punto? En las metas a corto plazo podrías incluir una entrevista informativa con un electricista, la búsqueda de un programa de aprendizaje profesional o la obtención de una certificación o licencia en determinadas habilidades. Las metas a corto plazo son peldaños que te conducen a tu objetivo profesional más amplio a largo plazo. Cuando fijes esas metas, asegúrate de que sean realistas y significativas.

Planifica tu formación académica y tus finanzas

La formación académica es esencial para lograr habilidades que te permitan proveer y mantener a tu futura familia. Por lo general, hay más de una vía para aprender las habilidades que necesitas, como cursos de educación superior, programas universitarios, capacitación vocacional o programas de aprendizaje o prácticas profesionales. Consulta tu plan profesional, investiga y pide ayuda a otras personas para decidir las vías educativas más adecuadas para ti.

El presidente B. Gordon. Hinckley dijo: “No importa si deciden ser comerciantes, maestros, carpinteros, plomeros, mecánicos o médicos, o seguir cualquier otra vocación honorable. Lo importante es que se preparen para ser trabajadores útiles en la sociedad. Es muy fácil, pero trágico, convertirse en alguien sin estabilidad, que no termina sus estudios. Es un desafío, pero es muy satisfactorio, ser un productor” (“Watch the Switches in Your Life”, Ensign, enero de 1973, pág. 92).

Pero, ¿cómo pagarás los estudios? Además de trabajar a tiempo parcial o completo, busca programas escolares, gubernamentales o comunitarios que proporcionen recursos económicos, como los siguientes:

Comunica eficazmente las habilidades adquiridas durante la misión

Cuando busques formación académica o empleo, la comunicación eficaz de las habilidades aprendidas durante la misión te resultarán muy valiosas. Los buenos hábitos y las habilidades que has desarrollado como misionero pueden conducirte directamente al éxito en el mundo laboral o académico. Estas son algunas de las habilidades que es posible que hayas desarrollado durante la misión:

  • Administración del tiempo
  • Planificación y fijación de metas de manera eficaz
  • Hábitos de estudio e investigación
  • Comunicación interpersonal: Contacto visual, lenguaje corporal y capacidad para mantener una conversación
  • Gestión de conflictos
  • Oratoria
  • Capacidad para administrar y supervisar el trabajo de los demás
  • Trabajar en equipo
  • Escucha activa
  • Enseñanza del inglés
  • Idioma extranjero

Cuando describas tus experiencias en la misión, hazlo con sensibilidad. Ten en cuenta la empresa, la institución educativa o la persona con quien estés compartiendo tus experiencias misionales, y decide si el hacerlo tendrá un impacto positivo o negativo. Cuando expliques tu servicio, asegúrate de expresar el valor de tu experiencia misional de forma que tenga sentido para las personas que no son miembros de la Iglesia. Es probable que el uso de términos poco conocidos, como “líder de zona”, “reuniones de distrito” y “tocar puertas” genere confusión en los gerentes de contratación y otras personas. A continuación se dan varios ejemplos de cómo puedes evitar el uso de la jerga SUD y comunicar de forma específica las habilidades aprendidas durante la misión.

IneficazEficaz
“Presté servicio como líder de zona en la misión”.“Periódicamente, capacité, ayudé a facilitar reuniones y elaboré informes de progreso para grupos de 20 a 24 representantes voluntarios de una organización no gubernamental”.
“Fui entrenador y capacité a dos misioneros durante mi misión”.“Se me dieron responsabilidades adicionales para ayudar a capacitar y orientar a otros representantes”.
“Planifiqué cada día de la misión y aprendí a utilizar eficazmente el tiempo”.“Cada noche, mi colega y yo elaborábamos un horario y fijábamos metas numéricas para el día siguiente. Durante ese tiempo, también evaluábamos nuestro rendimiento del día anterior y analizábamos cómo podíamos mejorar. Ese proceso me enseñó a fijar metas, a trabajar con los demás y a ser responsable de la forma en que utilizaba el tiempo”.
“Serví en una misión en México y llegué a hablar español con fluidez”.“Mi experiencia como voluntario en México me enseñó a comunicarme eficazmente y a trabajar con personas de diferentes culturas. Por medio del estudio diario, llegué a hablar español con fluidez y me di cuenta de lo importante que es la perseverancia”.
“Durante la misión aprendí don de gentes”.“Enseñé a muchas personas distintas e interactué con ellas todos los días. Me di cuenta de la importancia del contacto visual, del lenguaje corporal y de escuchar a los demás”.

Puedes describir mejor las habilidades adquiridas durante la misión si utilizas un lenguaje común, como reflejan los ejemplos anteriores. Este principio te puede servir de ayuda para preparar solicitudes de empleo, tu currículum, entrevistas de trabajo y ensayos para solicitar becas.

Si quieres practicar cómo puedes presentarte y hablar sobre tu misión con los empleadores, reúnete con un asesor o con un mentor en un Centro de Recursos de Empleo o un Centro de Autosuficiencia SUD. Allí podrán ayudarte a crear una presentación de tipo “Yo en 30 segundos” y declaraciones positivas para que puedas presentarte con confianza.

Utiliza otros recursos

Los Centros de Recursos de Empleo y los Centros de Autosuficiencia SUD son un recurso excelente, sea cual sea el camino que decidas seguir después de la misión. Los programas Taller de autosuficiencia laboral y Búsqueda acelerada de empleo (BAE) se ofrecen gratuitamente en los centros de empleo SUD. Estos programas, además de servir para mejorar tu búsqueda de empleo y ayudarte a encontrar trabajo, te pueden servir para determinar cuáles son tus habilidades, obtener información sobre oportunidades educativas y establecer redes de contacto. De forma similar a los indicadores clave que utilizabas en la misión, el programa BAE utiliza la técnica de búsqueda de empleo 15-10-2. Esto significa obtener 15 recursos nuevos, establecer 10 contactos y llevar a cabo 2 reuniones o entrevistas en persona cada día. Los solicitantes de empleo inscritos en el programa BAE se reúnen cada mañana e informan sobre sus resultados del día anterior. Si deseas obtener información sobre cuándo y dónde se llevan a cabo estas reuniones, comunícate con el Centro de Recursos de Empleo o el Centro de Autosuficiencia SUD más cercano.

Sigue adelante con confianza en el Señor

Confía en el Señor para que te ayude y te guíe después de la misión, al igual que confiaste en Él para que te ayudara y te guiara durante la misión. Sigue viviendo el Evangelio y ten fe en que Dios te guiará en todo lo que hagas.

El élder W. Christopher Waddell, de los Setenta, dijo: “De la manera que el Señor decida bendecirnos en el transcurso de una misión, las bendiciones del servicio misional no están diseñadas para terminar cuando somos relevados por nuestro presidente de estaca. Su misión es un campo de entrenamiento para toda la vida. Las experiencias, lecciones y testimonio obtenidos por medio de un servicio fiel están destinados a proporcionar una base centrada en el Evangelio que persistirá durante la vida mortal y en las eternidades” (La oportunidad de toda una vida”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 50).

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