Cómo hallar las oportunidades adecuadas

En los Servicios de Recursos de Empleo SUD (LDS Jobs) te ayudaremos a obtener un empleo remunerado a través de la formación académica y la red de contactos con empresas locales.

Francisco se crió en una familia muy pobre. Sus padres se divorciaron cuando él era muy joven y debido a que su madre trató de criar a los hijos ella sola, la familia atravesó momentos difíciles. A menudo Francisco se daba cuenta de que no tenían las cosas que otras personas sí tenían y que escaseaban aspectos tan básicos como los alimentos.

A los 14 años Francisco conoció el Evangelio y se unió a la Iglesia. Nunca se imaginó las oportunidades que tendría por ser miembro de la Iglesia. Creció asistiendo a seminario e instituto y sirvió a la Iglesia en una misión de tiempo completo. Tras volver a casa, se casó en el templo y él y su esposa tienen tres hijos.

Empezó a trabajar en el ámbito de las ventas a fin de proveer para su familia. Con el tiempo empezó a darse cuenta de que, aunque le dedicaba muchas horas, aún tenía dificultades para mantener a su familia. Pero, debido a la situación familiar en que se crió, sus oportunidades para educarse y desarrollarse habían sido muy limitadas. No creía poder encontrar un trabajo mejor con sus habilidades actuales. Cuando supo de los recursos que tenía la Iglesia para ayudarle, empezó a ver cómo podría cambiar su futuro. Francisco procuró la ayuda de los Servicios de Recursos de Empleo de la Iglesia y empezó a prepararse para un cambio de profesión.

“Gracias al Centro de Recursos de Empleo aprendí que ‘si estáis preparados, no temeréis’ (D. y C. 38:30)”, dijo Francisco.

Participó en unos talleres a través del centro de empleos y los misioneros de empleo le ayudaron a matricularse en un curso técnico para mejorar sus aptitudes laborales y personales. Tomó otra clase para aprender más sobre ventas, pues sentía que con las destrezas interpersonales que había desarrollado en la misión podría trabajar de manera más eficaz con otras personas. Después de tomar estas clases y el asesoramiento de los misioneros del centro de empleos, Francisco estaba listo para empezar a buscar otro trabajo.

Un misionero del centro de empleos se puso en contacto con una compañía de ventas que tenía ofertas de empleo y consiguió información sobre el puesto para Francisco. Él se sentía capacitado para trabajar allí porque las clases que había tomado habían mejorado mucho sus habilidades, así que solicitó el trabajo. Gracias a su nueva experiencia, no tardaron en ofrecerle un puesto.

Francisco se siente agradecido cada día por las habilidades y el conocimiento que logró gracias al centro de empleos.

“Me ayudaron a mejorar mi educación y, por lo tanto, a conseguir un mejor empleo”, añadió.

Acrecentar su educación y mejorar sus habilidades le ayudó también de muchas otras formas.      

“Gracias al centro de empleos adquirí cierto conocimiento básico para aplicar a mi vida personal, para desarrollarme yo mismo, y también tuve la oportunidad de aprender a ser más profesional”, dijo Francisco.

Ahora Francisco tiene tres objetivos principales en la vida. El más importante es disponer de más tiempo para estar con su familia; otro es tener más tiempo para dedicarle a sus obligaciones en la Iglesia y a otras oportunidades de servicio. Pero a fin de cumplir con esto, su tercer objetivo es tener un empleo que le brinde ese preciado tiempo y le permita ganar un salario decente para mantener a su familia. Aquello que Francisco pensaba que jamás sería posible, es posible ahora.

“No importa cómo era nuestra vida antes”, señala Francisco. “Si aprendemos a desarrollarnos como seres humanos, tenemos la oportunidad de [crecer], y el centro de empleos me dio esa oportunidad”.

Comentarios y sugerencias

¿Le resultó útil?