Dos días de capacitación, dos entrevistas

En los Servicios de Recursos de Empleo SUD (LDS Jobs) te ayudaremos a obtener un empleo remunerado a través de la formación académica y la red de contactos con empresas locales.

En 2009, terminé mi título universitario en Ingeniería mecánica. Al comenzar mi búsqueda de empleo, se me invitó a diferentes entrevistas por el país. Sin embargo, no pasaba una semana después de cada entrevista, que recibí un correo electrónico o una llamada agradeciéndome por mi tiempo y diciéndome que mis cualificaciones eran admirables, pero que al final la empresa había decidido continuar con otros candidatos.

Como ya se me había aceptado para hacer mis estudios de postgrado en Ingeniería mecánica, mi esposa y yo decidimos que continuar con mi educación nos beneficiaría en el futuro.

En mayo de 2010, terminé mis trabajos del curso y mi tesis, y tenía mucho tiempo libre para buscar empleo al prepararme para mi defensa oral de la tesis. De nuevo envié solicitudes a varias empresas (a las cuales ya había enviado solicitudes anteriormente), pero a pesar de mis buenísimas notas, mi experiencia en pasantías, y mi título de máster, aún no recibí ninguna oferta de empleo. Mi consejero de estudios superiores recomendó que buscara capacitación para realizar entrevistas. Me reuní con un consejero profesional en la universidad, pero no pensé que había conseguido ninguna habilidad, experiencia o conocimiento nuevo. Repitió muchas veces los consejos típicos para entrevistas, como "Ten confianza", o "Piensa con antelación en respuestas a preguntas de comportamiento en entrevistas". Para ese entonces me había vuelto un poco cínico en cuanto al proceso de búsqueda de empleo y a menudo expresaba mi frustración a mis amigos. En una ocasión, mi amigo resultó ser el especialista de empleo en su barrio y sugirió que visitara el Centro de Recursos de Empleo SUD.

El lunes siguiente fui al centro de empleo y me reuní con algunos misioneros que me recomendaron que asistiera al Taller de autosuficiencia laboral. Regresé el martes listo para aprender. Al final del primer día sentí que estaba a millas por delante de lo que había estado antes. El miércoles fui con traje de chaqueta preparado para la entrevista simulada. Después de terminar el taller, tenía mucha más confianza en cuanto a tener entrevistas. Algunas de las cosas más útiles que aprendí fueron las declaraciones positivas, las declaraciones “Yo en 30 segundos”, qué cosas no decir y la respuesta correcta a preguntas como "¿Cuál espera que sea su salario?" o "¿Dónde se ve a sí mismo en cinco años?"

Durante las siguientes cinco o seis semanas, pasé tiempo mandando solicitudes en línea para trabajos y extendiendo mi red de contactos mientras finalizaba mi tesis y terminaba con mis proyectos de la escuela. El primer fin de semana de julio, mi esposa y yo ayunamos y oramos para poder encontrar trabajo y para que el Señor nos guiara a donde necesitábamos estar. Poco después, se me invitó a dos entrevistas diferentes. La primera era una empresa de tecnología en Arizona que había encontrado en línea y para la cual simplemente había llenado la solicitud en línea. La segunda era para otra empresa de tecnología en Connecticut. Me la había recomendado un amigo que había hecho un interinado allí.

Ambas empresas me hicieron una oferta oficial de trabajar para ellas a jornada completa. Las ofertas llegaron a días la una de la otra, de modo que mi nuevo problema era decidir cuál de los dos caminos tomar. Después de considerar las oportunidades cuidadosamente y orar al respecto, decidimos aceptar el trabajo en Connecticut.

Estamos muy agradecidos por el programa inspirado que se ofrece por medio de los Servicios de Recursos de Empleo SUD. Sabemos que no estaríamos donde hoy estamos sin esos dos cortos días de capacitación. En verdad, se nos ha bendecido más allá de nuestra capacidad para recibir.

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