Tenemos mucho que hacer aquí

En los Servicios de Recursos de Empleo SUD (LDS Jobs) te ayudaremos a obtener un empleo remunerado a través de la formación académica y la red de contactos con empresas locales.

La primera vez que experimenté el desempleo, dejé el trabajo porque deseaba irme a otra ciudad en busca de una nueva vida. Mientras me preparaba para la mudanza, me ofrecí como voluntario en el Centro de Recursos de Empleo e impartí el Taller de autosuficiencia laboral.

Tras el traslado no tardé en encontrar empleo, y después de trabajar un tiempo, encontré otro. Pero como más de un año después de reasentarme, volví a quedarme sin trabajo, aunque esta vez no fue por decisión propia: me habían despedido. Además, como llevaba poco tiempo trabajando allí, no reunía las condiciones para percibir una prestación por desempleo.

No sabía qué hacer. Desesperado, regresé a mi ciudad natal con la intención de decidir cómo proceder, aunque en breve tuve que volver e iniciar mi vida de nuevo.

Empecé a buscar empleo, pero pasaba la mayor parte del tiempo en casa buscándolo en sitios web. Repartí mi currículum vítae por varios sitios, pero pasados dos meses seguía sin ver resultados.

Un día, mientras estaba sentado en casa, recordé la vez anterior que había estado desempleado. Pensé en el servicio que había brindado como voluntario en el Centro de Recursos de Empleo de Belém, Brasil, y en que había sido el instructor del Taller de autosuficiencia laboral. Me dije a mí mismo: “¡Qué buenos tiempos aquéllos!”.

Y de repente pensé: “¿Pero qué hago sentado en casa? ¡Podría ir y ayudar a otros!”.

Ese jueves salí de casa y me fui al centro de empleo de São Paulo para ver que oportunidades de prestar servicio había disponibles. Conversé con el gerente y con el subgerente y les dije que anteriormente había servido como voluntario. Les pregunté si habría alguna manera de volver a prestar servicio. Me recibieron con los brazos abiertos y me dijeron: “¡Tenemos mucho que hacer aquí y necesitamos mucha ayuda!”. Fue fantástico verles tan animados con mi deseo de servir cuando también yo buscaba empleo.

Al día siguiente empecé a prestar servicio como voluntario en el centro y ese mismo día comencé a recibir llamadas telefónicas para concertar entrevistas de trabajo. ¡Me sorprendí porque no había recibido ni una sola llamada mientras estaba en casa!

Ese día concerté tres entrevistas para una semana después. A la semana siguiente cursé el Taller de autosuficiencia laboral y empecé a ir a las entrevistas.

Lo más interesante era que cuanto más servicio prestaba, más entrevistas de trabajo tenía, y llegué a tener tantas que tuve que escoger a cuáles quería ir.

Después de varios días de servicio voluntario, conseguí empleo cerca de casa con un buen salario y haciendo lo que me gusta: trabajar con otras personas como líder.

Me siento agradecido al Señor por ayudarme a tener el deseo de servir a quienes buscan una mejor formación académica y un empleo mejor. Yo creo en el pasaje de D. y C 104:17: “Porque la tierra está llena, y hay suficiente y de sobra”.

Sé que en el centro de empleos podemos encontrar todo lo que necesitamos para lograr la autoconfianza y tener éxito. Me siento agradecido por este recurso que ofrece a los miembros desempleados una perspectiva mejor de la vida y sé que el Señor abre las puertas al grado en que nos esforcemos. Todo depende de nuestro deseo y de cuánto estemos dispuestos a hacer por los demás.

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