La historia de Trevor: La práctica hace al maestro

En los Servicios de Recursos de Empleo SUD (LDS Jobs) te ayudaremos a obtener un empleo remunerado a través de la formación académica y la red de contactos con empresas locales.

Después de graduarme, tenía planeado ser asociado de médico. Sin embargo, debido a que es una profesión muy popular en los Estados Unidos, los programas de estudio son muy competitivos y exigentes. A pesar de los desafíos que implicaba, me atraía esa profesión debido a la cantidad de tiempo que podría pasar con mi familia.

En el año en que solicité el ingreso a la universidad, éramos 20.000 solicitantes, la cantidad más alta de la historia. La mayoría de esos 20.000 solicitantes estaban muy bien preparados y tenían vasta experiencia en el sector de la atención médica. Durante el proceso de solicitud, se me explicó que era muy difícil ingresar a un programa en el primer intento; aunque lograra que me entrevistaran, la parte más difícil del trámite vendría después. A pesar de los obstáculos, continué con las solicitudes y las envíe a universidades en las que tenía interés. La espera fue terrible. Recuerdo que constantemente presionaba el botón Actualizar en mi bandeja de entrada con la esperanza de recibir noticias de las universidades.

Finalmente, recibí la invitación a una entrevista. Sentí emoción y nervios al mismo tiempo. Con muy poca idea de cómo prepararme para la entrevista, hice lo que pude para ello, fui a la entrevista y me sentí bien. Aunque contesté todas las preguntas y tenía un buen sentimiento, una semana más tarde me informaron que habían rechazado mi solicitud. Fue muy difícil escucharlo porque no sabía cómo podría haberme preparado mejor.

Dado que tenía programadas otras entrevistas, sabía que debía hacer algo distinto para prepararme. Afortunadamente, un amigo cercano me dijo que la Iglesia cuenta con recursos que ayudan a personas que están en mi misma situación. Investigué y encontré el número de teléfono de la oficina de Servicios de Recursos de Empleo SUD de mi localidad. Sin saber qué esperar, llamé a la oficina, les expliqué mi situación y se me invitó a que acudiera al centro de recursos de empleo a fin de aprender a prepararme para entrevistas.

Fui la semana siguiente a participar en entrevistas simuladas. El asesor de empleo me dio la mano, encendió la cámara de video y ambos nos sentamos. La entrevista tuvo carácter profesional y se sintió muy real. Después de la entrevista, el asesor de empleo y yo la vimos. Analizamos los aspectos que yo estaba haciendo bien, los que estaba haciendo mal y lo que no estaba haciendo del todo. Me dio sugerencias y me aseguró que todo iba a salir bien.

Recuerdo cuando vi mi primera entrevista simulada. Fue un poco vergonzoso ver todo lo que necesitaba mejorar. La clave durante las entrevistas consiste en saber cómo sobresalir y distinguirse de los demás candidatos. Me di cuenta de que a pesar de que había contestado bien todas las preguntas, ¡me veía monótono! Y así es como me verían en las universidades si no hacía algún cambio.

Lo más importante que aprendí de la asesoría que recibí en el centro de empleo fue que debía estar presente en la entrevista. Eso significa que no solamente debía dar las respuestas correctas, sino cómo presentar dichas respuestas. Fue precisamente por eso que fallé en la primera entrevista. Contesté las preguntas a la perfección, pero eso fue todo lo que hice. ¡Necesitaba agregar sentimiento!

El asesor me aconsejó que mostrara entusiasmo al contestar las preguntas y que dejara que se viera mi entusiasmo. Todo lo que necesitaba hacer era sonreír, reír e incorporar a quienes me entrevistaban en mis experiencias.

Puse en práctica lo que aprendí y tuve excelentes entrevistas con las universidades restantes. Fui aceptado en cuatro programas para asociados de médico y no hubiera podido lograrlo sin los Servicios de Recursos de Empleo SUD.

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